. Cito: …»me gustaba cuando el mundo andaba todo dado vuelta», «eran todos contra todos», «qué tiempos aburridos», «nos tocó vivir», «shine, shine», «shine, shine»…
Son estos algunos fragmentos que puede uno encontrar entre las letras y melodías del reciente album de música de Fito Paez.
Una persona que, como otros, habría encontrado las maneras para omitir cualquier límite que le impidiera alcanzar la inspiración, de la que se valen los artistas para producir el material que nos ofrecen para el disfrute, y la reflexión a veces, al resto de los mortales.
En su última producción, por ejemplo, -shine-, según puede leerse en la página web de Correo cultural, arte de vanguardia, «conviven texturas sociales profundas, con cariños y sensibilidades esperanzadores», y sigue: «con este lanzamiento, el músico rosarino ratifica su rol como compositor que pone el ojo en el mundo que lo rodea, como acción estimulante…»
Luego de leer estos comentarios sobre el trabajo de Paez, me dije a mí misma, ¡qué gratificante enterarme de repente de que también músicos y no sólo psicólogos, psiquiatras, neurólogos, sociólogos, antropólogos, etc., se nutren de las texturas sociales de las comunidades, de los vaivenes de nuestras familias, de nuestras vidas, pudiendo encontrar así ellos la estimulación, la información y la inspiración, la cual será acaso como un plus que los anima y los guía a alcanzar sus desarrollos soñados, en el campo de la ciencia a unos y en el arte y el espectáculo a otros.
Imagino, en el caso de músicos como Paez, que encuentran en el tejido social al que acceden, un abanico de posibilidades para componer y jugar a armar historias y situaciones en sus canciones, que luego parecen ser casi el reflejo de lo que vivimos en cada casa, en nuestros trabajos, en los distintos momentos de la vida de cada quien.
Logran muy bien que experimentemos una identificación con lo que cantan. Y, claro, es que logran llegar a los rincones más íntimos de los corazones de niños, jóvenes y adultos con sus arreglos musicales y letras. Con humor, casi que diría que podríamos juntarnos y reclamarles a varios los derechos de autor.
Bien, lo cierto es que desde que he puesto atención a las conversaciones y entrevistas que se dan en los medios de comunicación, estoy comprendiendo mejor cuestiones que antes no comprendía.
Allí, a veces de forma explícita y a veces entre líneas, artistas como Fito Paez cuentan o hacen comentarios sobre lo que para ellos son «aventuras» y que la verdad nada tiene que ver con hacer canciones y ofrecer música.
Me asombré, por ejemplo, luego de escuchar recientemente a este cantante en el programa de Mario Pergolini, Otro día perdido, pues dejó entrever que estaría involucrado en quehaceres científicos o algo así.
Al parecer, por lo que yo interpreto de lo que él muy escuetamente dijo, puede conseguir, o ya dispone, la información genética de algunos ciudadanos -no sé de quiénes.
Esto llamó mucho mi atención porque, que yo sepa, eso, como tantas otras cosas, no es legal, es decir, sería ir en contra de la propiedad más privada que se me ocurra.
De todas formas es solo mi interpretación; desconozco a ciencia cierta la verdad y él no brindó detalles al respecto. Es más, diría que apenas lo mencionó, casi como un gozoso desliz.
En fin, mejor sigamos con el tema de la música.
La verdad, Paez ha estado en mi vida, como en la de tantas personas, y de diversas maneras, con sus composiciones. Y es que sus producciones conmueven, ¡te mueven!, te mueven hacia lugares o situaciones que por decisión propia no irías.
¿A quién no sé le habrá cruzado un fitito cuando menos lo esperaba?
Sus producciones te iluminan, mínimo. Así que no sé cómo es que no venía yo atendiendo a lo que tantos sinceros, nobles y apasionados artistas de la música y espectáculo contaban sobre sus quehaceres «detrás de escena».
Y es que en los últimos años he estado esforzándome por enfocar mi atención en la escucha y la lectura de expertos en diversas áreas del conocimiento humano, buscando caminos, conceptos y herramientas para entender de alguna manera más clara todo lo que realmente de fondo venía ocurriendo a mi persona, a mí vida, y a la de la familia y comunidad de la que no soy ajena.
Ha sido, y lo sigue siendo, un viaje desafiante en muchos sentidos. Un desafío ha sido por ejemplo soltar los conceptos e incluso etiquetas que en alguna etapa del viaje me ayudaron a avanzar en la comprensión. Y es que hay que cuidar que el árbol no nos obstaculice la visión del bosque.
De hecho algunas vez escribí algo en relación a esto, que pueden leerlo aquí:
Hay una frase de una canción de Paez que dice algo así como que hizo un agujero en no sé qué pared. Pueden buscar la letra completa en «tráfico por Katmandú».
No diría, honestamente, que una habitación llena de espejos sea suficiente para reflejar lo que de verdad somos.
Mientras estemos fuertemente apegados a nuestra dimensión emocional y pasional y a la intelectual, lo único que encontraríamos en esos espejos son nuestras propias sombras.
Traspasar los límites de las libertades ajenas y atropellar los bienes comunes, materiales e inmateriales, el patrimonio social, cultural y hasta el biológico, lo cual es muy peligroso, no quita los límites propios esos que nos impiden ver lo que de verdad somos. ¿Hasta cuándo seguiremos viendo sombras, reflejos, y confundiendo proyecciones por realidad?
Al respecto, muy interesante puede ser repasar una y otra vez el famoso «mito de la caverna» de Platón.
Bueno, acompaño estas palabras que he escrito con dos temas de heavy metal de Metallica: «The Unforgiven» (año 1991) y Unforgiven III (año 2008).
También están muy lindos The Unforgiven II (año 1997) y «Room for mirrors».
Para tener en cuenta: son canciones escritas originalmente en inglés, y he chequeado que no es fácil encontrar traducciones sin errores en internet.
Lo bueno es que Metallica tiene en su YouTube oficial una playlist de temas con sus propios subtitulos en español: «72 seasons». Está tremenda.
En las letras y música de estas canciones, y en muchas más -«Master of Puppets» o «Dirty Windows» por ejemplo- encuentro un simbolismo que me ayuda a conectar con verdades difíciles que necesito reconocer.
Lo bueno del símbolo es que abre a la interpretación y no a la exactitud de significado. Ambas cosas son útiles porsupuesto.
En mi facebook pueden visitar lo que he ido compartiendo al respecto. Actualmente al 26 de noviembre ya pude realizar la denuncia formal. Igualmente estoy en situación de calle y atenta por temor a ser agredida en la vía pública. En adición a esto, ya hay días que por no disponer de dinero, no almuerzo ni ceno.
A continuación, publicación que hice el 15 de noviembre de 2025, y, al final, dejo link a tres videos en los que voy contando algo de la situación:
….
Acá estoy.
Estimados amigos, Necesito su ayuda.
Me atrevo a pedir su ayuda. Sigo dando vueltas, ya me quedan tan solo cuatro mil pesos a disposición y entonces no tengo ya para alquilar habitación en ningún lado. La persona de mi familia que me está ayudando en este último tiempo, me envió lo último que tenía, y yo he tenido que emplear ese dinero hoy para movilizarme a otro lugar. Un año después de irme huyendo de mi provincia (San Luis) e incluso un tiempo fuera del país, sigo escondiéndome por la situación que he relatado en líneas generales en los tres videos que he grabado y compartido anteriormente. Sigo dando vueltas sin estar mucho tiempo en un mismo lugar por mi seguridad. Así ando. Desde mi celular he tratado una y otra vez de preservar mi dignidad escribiendo y expresándome a través de poesía y reflexiones como me gusta hacerlo. No ha sido fácil, no lo es aún. Mucho estrés, mucho sobreesfuerzo físico, y aunque gente que está sucia ha estado esperando que me caiga y me quede caída, o algo peor, aquí estoy. Gente que ha obrado con un sentimiento de impunidad tan grande porque si no no hubieran hecho lo que hicieron. Se vistieron de amigos, eran conocidos, incluso gente con quién compartí intimidad… He estado pensando que NO debo ser yo quien tenga vergüenza por exponer la vulnerabilidad a la que me han llevado, sino quienes han participado de esta conducta delictiva organizada, que son muchas personas, porsupuesto solo tengo idea de algunas. Y no sé si son los principales causantes de todo esto pero esto quizás empezó por un atropello organizado a mi vida y mi persona y mi ser, por parte de miembros de la logia Nikola Tesla n°13 de Villa Mercedes, San Luis, Argentina. Han hecho uso de las posibilidades que brinda la institución de la Masonería para fines personales, o de poder, no sé qué enriedo hay acá.
Amigos, necesito ayuda. No sé qué hacer. Esto es tan grande que sola no me atrevo a hacer más.
Analía
Ciudadana de Villa Mercedes, San Luis, Argentina. 15/11/25
Pinceladas: de la importancia de atender al desarrollo de una buena mente, educación, interpretación de la realidad, reduccionismos, pensar con sesgo, qué es ver, meditar, visión integral de la realidad y los fenómenos, de los hábitos como creadores de campos de memoria, de la evolución de los hábitos y la modificación de esos campos, de la importancia de evitar dogmatizar, del pensamiento complejo.
Un pueblo de Córdoba, Argentina.
Por Analía Baccey
24 de Julio de 2025
Pienso que es importante la sinceridad de reconocer abiertamente que en las sociedades modernas es demasiado frecuente que las personas quedemos atrapadas en una «serie de ansiedades, conflictos y frustraciones», en apariencia inacabables, tal como Jiddu Krishnamurti (1895 – 1986) lo afirmaba ya en su época en sus perseverantes conferencias y diálogos que mantuvo con personas de todo el mundo de distintas culturas, distintas procedencias, distintos pensamientos, ideas, creencias religiosas, distintas edades, y más.
Al respecto, Krishnamurti hizo énfasis, en aquel entonces, en la necesidad de que haya una revolución, una transformación de raíz, no superficial, en nuestras mentes.
Por su parte, Rupert Sheldrake (biólogo, investigador, con muchos años de trabajo hasta la actualidad, PhD, autor mejor conocido por su hipótesis de la resonancia mórfica), reflexiona que intentar que todos cambiemos nuestra mentalidad puede llevarnos a más ansiedad y que por lo tanto la opción de abocarse más a hacer reformas en las estructuras institucionales, en lo político de la sociedad moderna, puede ser más acertado.
Bueno, pienso que ambos llaman la atención sobre dimensiones que si continúan repitiendo los patrones o hábitos que nos han conducido a los problemas del mundo actual, vamos a seguir acercándonos a catástrofes que pondrán en real peligro nuestra especie.
Tanto la dimensión que es lo individual, la mente de cada uno, como la dimensión que hace a lo colectivo, a lo compartido, a la convivencia, a las formas de organización y de decisión, ambas tienen sus efectos.
Ahora bien, hay algo que parece obvio pero quizás lo olvidamos: como individuos, lo que tenemos más a la mano disponible para transformar es nuestra propia mente. Y cada persona importa, porque somos quienes constituimos a la sociedad, también las personas que no son humanas, las empresas u organizaciones sociales, por ejemplo, que por el momento todavía necesitan humanos para conducirse en el mundo haciendo su tarea para la que hayan sido creadas.
Es decir, sería un buen aporte para disminuir nuestros sufrimientos y problemas, empezar por nuestra casa, eso que somos.
Krishnamurti insistió bastante en que nuestra mente, para no caer en agitación con tanta frecuencia, lo que lleva a conflictos, debe ser una mente libre de confusión, lo que da espacio a que sea libre para pensar.
«Es necesario alentar el desarrollo de una buena mente», que no se vuelva escapista de sus confusiones porque así puede volverse «contradictoria en sí misma, frustrada, amarga o cínica » (JK)
Para Krishnamurti el desarrollo de una buena mente (a lo que agregaría, partiendo de las condiciones biológicas y circunstanciales en las cuales estamos al iniciar este viaje) sería conveniente que se convierta en uno de nuestros intereses fundamentales.
Bien, cabe entonces preguntarnos cómo ir hacia el desarrollo de una buena mente. Krishnamurti reflexionó algo que también podríamos reflexionar nosotros: para este propósito, el modo en que se produce la educación, la enseñanza, es clave, y siempre aclaró, que no debe tratarse de transmisión de información y nada más, sino que debe involucrar la totalidad de la mente.
Ahora bien, creo es una pregunta válida que puedo hacerle, ¿acaso usted se ha preguntado todo lo que incluye «la totalidad de su mente»? La verdad que es algo bastante abarcativo.
Continuando con el tema de la educación, Krishnamurti dijo que en el acto de aprender, la autoridad de «ese que sabe», no tiene lugar, no tiene cabida. Veamos qué es lo que quiso decir: hay un educador, alguien que por estar en una escuela o por otra circunstancias está en ese rol, y resulta que tiene una gran responsabilidad que debe recordar a cada momento, porque su enseñanza debe promover que los otros logren pensar por sí mismos, aprendan a tener mentes investigadoras, en lugar de solamente seguir detrás de los pasos que un educador le indica.
Esto lo considero muy valioso porque entonces vamos limpiando también nuestra observación.
Preguntó Krishnamurti:
“¿Qué es la percepción, qué es el ver? ¿Cómo ven ustedes ese árbol? Mírenlo por un momento. ¿Con qué visión lo ven? ¿Es solamente una observación óptica, un mero mirar el árbol con la reacción de los ojos, observando la forma, el contorno, la luz sobre el follaje? ¿O cuando observan un árbol, lo nombran diciendo: “Ese es un roble”, y pasan de largo? Al nombrarlo, ya no están viendo el árbol -la palabra niega la cosa. ¿Pueden mirarlo sin la palabra?”
(De su libro La llama de la atención)
A continuación invito a leer un fragmento muy bello escrito por el mismo autor, que es parte de su publicación titulada “El Último diario. Diario II, año 1983 y que actualmente puede encontrarse en internet:
“Hay un árbol junto al río, y hemos estado observándolo día tras día por algunas semanas, cuando el sol está a punto de asomarse. A medida que el sol se levanta lentamente sobre el horizonte, por encima de los árboles, este árbol particular se torna súbitamente de oro. Todas las hojas se ven radiantes de vida, y cuando uno contempla ese árbol mientras las horas pasan -no importa el nombre del árbol, lo que importa es su belleza, una cualidad extraordinaria, parece extenderse sobre toda la tierra, sobre el río. Y cuando el sol asciende un poco más, las hojas comienzan a aletear, a danzar. Y cada hora que pasa parece conferir a ese árbol una cualidad diferente. Antes de salir el sol se le ve melancólico, sosegado, muy distante y pleno de dignidad. Y al comenzar el día, las hojas cubiertas de luz danzan y le dan al árbol ese peculiar sentimiento que uno tiene de inmensa belleza. A mediodía su sombra se ha hecho más profunda, y uno puede sentarse ahí protegido del sol, sin sentirse jamás solo con el árbol como compañero. Mientras uno permanece ahí, existe una relación de profunda y perdurable seguridad y una libertad que únicamente los árboles pueden conocer.
Hacia el anochecer, cuando el cielo occidental se ilumina con el sol poniente, el árbol se vuelve poco a poco sombrío, oscuro, y se cierra sobre sí mismo. El cielo se ha vuelto rojo, amarillo y verde, pero el árbol permanece quieto, oculto, y descansa durante la noche.
Si uno establece una relación con el árbol, entonces está relacionado con la humanidad. Uno es responsable, entonces, por ese árbol y por los árboles del mundo. Pero si uno no se relaciona con las cosas vivientes de esta tierra, puede perder toda relación con la humanidad, con los seres humanos. Nosotros nunca observamos profundamente la cualidad de un árbol; nunca lo tocamos realmente sintiendo su solidez, su áspera corteza, ni escuchamos el sonido que es parte del árbol. No el sonido del viento entre las hojas, ni el de la brisa que en la mañana agita el follaje, sino el sonido propio del árbol, el sonido del tronco y el silencioso sonido de las raíces. Uno tiene que ser extraordinariamente sensible para escuchar el sonido. Este sonido no es el ruido del mundo, ni el ruido del parloteo mental, ni el de la vulgaridad de las disputas humanas y del conflicto humano, sino el sonido como parte del universo.”
….
El mismo Krishnamurti escribió también algo que estoy de acuerdo, y es que hay una clase de moralidad y de conducta, y un accionar que surge de la comprensión del proceso de vivir con todas sus dimensiones. Y cuando nuestras mentes van pudiendo desarrollarse para pensar cada vez con menos sesgo, aún en un mundo que dificulta esto, pasan cosas lindas, disminuyen las cosas feas, mejora la convivencia, se llega a elegir la tolerancia, la conversación y los acuerdos, antes que la violencia.
Y es que tomar fragmentos de la realidad, o mejor dicho, de lo que yo interpreto o me construyo como realidad, para repetir una y otra vez esta acción de forzarla a través de algún razonamiento para que entre en los moldes de ciertas categorías y definiciones, es reducir la realidad a modelos, y esto puede llevar a que el conocimiento sea sesgado, inclinado a ver algunas cosas sí, otras no, algo que puede dar lugar al no entendimiento o a la incomprensión de los fenómenos o realidades que nos interesa estudiar.
Por supuesto claro que se entiende que andar por la vida, por el mundo, estudiando lo que hay en él con un par de modelos en la mano, convierte en más aprehensibles la realidad respecto de intentar asumirla como una totalidad compleja (y este último término vale la pena revisar a qué lo refiere Edgar Morin, pues no lo usa con el significado que usualmente le damos a esa palabra, no es que significa algo «complicado», o sinónimos de eso)
Es decir, diría que es comprensible este acto de reduccionismo o simplificación de aquellos fenómenos que queremos entender su funcionamiento, por ejemplo para poder predecirlo.
Pero es necesario al menos considerar, que los efectos son distintos cuando reconocemos que lo que tenemos delante no sigue leyes deterministas, no se explica buscando una lista de causas que son el origen de una lista de efectos, de comportamientos, de formas, etc. Esa linealidad la ciencia ya la ha trascendido. De todas maneras, uno ve o se entera que en general en las escuelas de muchos países todavía abrazan el determinismo hasta en las ciencias sociales o en la psicología que aborda la mente humana.
Con el tiempo y el estudio he reflexionado que es acertado ser prudentes al tratar de explicar una realidad o un fenómeno humano basándose en una sola teoría. En primer lugar, reconocer las limitaciones propias de conocimiento así como también otras. En segundo lugar, ver que las teorías, incluso las que se construyen en base a método científico, tienen hipótesis, supuestos, no verdades, es decir, es algo abierto, perfectible. Olvidar esto puede llevarnos a una ceguera, y eso sí que es algo peligroso. Los fanatismos llevan a las comunidades a sentimientos de aversión, al desprecio y a conductas de separación, y pienso, que podemos ponernos de acuerdo en que lo que más necesitamos actualmente es cuidar el tejido de vínculos y convivencias que hemos logrado, con aciertos y errores, para hacerlo cada día un poquito más amable, más amoroso, más suave, más piadoso, más compasivo, con más fortaleza y unión ante la adversidad, con menos miedos.
Lo que decimos de lo que observamos habla mucho de nosotros mismos, de nuestras luces y sombras, de lo que aún tenemos que conocer de nosotros mismos. A veces, lo que pasa es que proyectamos nuestros deseos personales, nuestra impulsividad, nuestras frustraciones, volcando eso hacia los demás en forma de nube, que lejos de poder aportar una lluvia buena, simplemente evita la luz de sol. Diría que el refugio de una sombra fresca es algo bueno, pero si incluye rayos y granizo, no es tan bueno. En resumen, ser objetivos en educación es una responsabilidad y no es nada fácil. Quizás aquí es donde se puede empezar a hacer lugar a la epistemología pero también a la metaepistemología.
Entonces, diría que las teorías son importantes, por supuesto, y es que ante tanta variedad de realidades, como que da unas explicaciones que valen para todas por igual. Ayuda, sí. Pero tiene limitaciones. Porque al mismo tiempo, negar la singularidad de cada caso, y la existencia de infinidad de factores que desconocemos, conduce a realizar intervenciones que en líneas generales parecen resolver, pero a individuos o familias en particular, inclusive puede aumentarles el daño o sufrimiento.
Me permito referirme para ejemplificar, a la teoría económica que explica en líneas generales el funcionamiento de las sociedades capitalistas. Recuerdo cuando comencé a estudiarla, estaba incómoda porque allí decía que yo, como individuo, en mi mente me basaba en ciertos razonamientos o sentimientos o emociones para tomar decisiones de qué comprar, dónde, cuándo, cuánto, etc. Y pensaba, «esto no me representa!» Y me preguntaba, «quiénes son estos que creen conocerme tan bien?» Y fueron esas unas de las preguntas que me acompañaron en un camino de mucho aprendizaje y desaprendizaje también.
Bueno, resulta que esta teoría afirma que aquellos daños que no se pueden evitar es porque hay «fallos», y las causas es que algunas cosas no son logradas adecuadamente en la realidad, es decir, no se adecuan al modelo creado. Entonces llegan a ser explicados formalmente así, lo cual pienso se parece un poco a decir que hay «destinos» para ciertos individuos, familias o comunidades, que es lo que les toca, y deben aceptar, porque no se han logrado adecuar a la sociedad. Incluso uno puede oír a quienes afirman abierta y repetidamente ante un público, que la no adecuación a la sociedad significa que hay enfermedad mental. Cosas para prestar atención.
Es así que encuentro valioso recuperar lecturas de filósofos o pensadores y conversadores como Krishnamurti, quien dijo, entre tanto que nos ha dejado para pensar, que en el proceso de impartir conocimiento, es clave invitar a la discusión y alentar al pensamiento independiente.
Y esto, me atrevo a manifestar, va más allá de simplemente decir «bueno dígame qué les parece» «ustedes pueden luego profundizar desde otro lugar» o algo similar.
No es sencillo, y a la vez lo es. Tampoco se trata de que quien está en rol de estudiante divague en el pensamiento entre contradicciones, siguiendo sus intereses, sus impulsos o su agitación. Un educador es importante que «cuide el sentido de orden en el pensar», lo dijo así Krishnamurti y he entendido que es un poco así. Pero no es un orden producido por formarlo con enunciaciones afirmativas del conocimiento, no se trata de hacer lugar a lo dogmático. En base a mi experiencia en los procesos educación-aprendizaje y siguiendo las enseñanzas de Krishnamurti, diría que es correcto afirmar, que para el cultivo de la inteligencia debe haber un sentido de libertad, que va surgiendo naturalmente aún en contextos de presiones o mucho formato, cuando desde el rol de educador se logra brindar seguridad para que el estudiante piense, reflexione, ejercite su mente, sin que le estemos invadiendo.
Diría que es un arte, que no hay recetas, porque cada persona, en ambos roles, es única, y las circunstancias nunca son las mismas.
Igualmente lograr un vínculo de respeto sincero es fundamental, y para eso, el educador debe estar atento a continuar su viaje personal de conocimiento de sí mismo. Esto le ayudará a contar con firmeza en su presencia, serenidad, alegría, y ecuanimidad ante la adversidad.
Sembrar preocupación no ayuda.
En cambio, cada vez más escuelas están acercándose a lo que es meditar. Pero,¿qué es meditar?
Me ha gustado mucho la manera en que lo explica Diana Finnegan, más conocida como Venerable Damchö (maestra budista laica dedicada a difundir el Dharma en español):
Ella nos dice, en uno de sus videos que ofrece a través del Instituto Facebuda, que habiendo en el ambiente presión, estrés, incertidumbre, mucho cambio, lo cual nos deja con frecuencia agitados, necesitamos algo que nos ayude a anclarnos, y eso puede ser la meditación.
Damcho nos dice que meditar es un método o métodos para «tomar las riendas de nuestra vida interior», es «ir hacia adentro, ver lo que hay y saber cómo estar o trabajar o ser con eso que hay». También nos dice que meditar son técnicas -por así decirlo- patrimonio de la humanidad, originadas en la India en la época del Buda.
Nos cuenta que meditar es un «método que permite llevar a cabo procesos de transformación interna» y que dentro de lo que es meditación hay unas estrategias que son especialmente para lograr calmar la mente (lo cual es reducir sufrimiento). Y también hay otras estrategias que son dirigidas al cambio interno.
Damcho dice que meditar es para vivir «conscientes totalmente, ecuánimes, capaces de timonear nuestros propios corazón y mente, que tiene corto y largo alcance». Por último hace referencia a que la palabra en Sánscrito que se usó para referirse a meditar, su significado también es «morar» y «desarrollo», que según explica, son dos cosas posibles gracias a incursionar en la meditación.
Y traigo el tema de la meditación en las escuelas porque entiendo que es justamente lo opuesto de generar preocupación.
Incursionar en la meditación en las escuelas es favorecer un ambiente propicio para que los estudiantes sientan una sincera seguridad para abocarse a la tarea de desarrollar sus mentes su inteligencia, su potencial, mientras trabajan amasando el conocimiento propuesto por los programas de estudio.
Diría que acercar estás estrategias, que ya mencionamos que son patrimonio de la humanidad, a los niños y jóvenes, es un acto de responsabilidad que beneficia a todos. Ordena, crea hábitos que propician la armonía, y la armonía es salud, es calidad de vida, es la base para un desarrollo digno.
Respecto de los hábitos como creadores de ciertas formas, más o menos armoniosas:
Acerca de los hábitos como creadores de ciertas formas de organización y no otras, me he asomado un poco a los descubrimientos y teoría de los campos o resonancias mórficas del biólogo Rupert Sheldrake.
Cito: «Creo que la selección natural de hábitos desempeñará un papel esencial en cualquier teoría integrada de la evolución, incluida no solo la evolución biológica, sino también la evolución física, química, cósmica, social, mental y cultural» (Sheldrake)
«Los hábitos están sujetos a la selección natural; y cuanto más a menudo se repiten, más probable es que se conviertan en otras cosas iguales -en más de lo mismo, aunque si tenemos en cuenta el principio de recursividad* de la teoría del pensamiento complejo de Edgar Morin, lo nuevo, aunque sea igual a lo anterior, trae incorporados los aprendizajes o modificaciones en base al último anterior-. Los animales heredan los hábitos exitosos de su especie como instintos. Heredamos hábitos corporales, emocionales, mentales y culturales» (Sheldrake)
*(Principio de recursividad. Morin (2007) ejemplifica el principio del bucle recursivo indicando que “los individuos humanos producen la sociedad en y por sus interacciones, pero la sociedad, […] produce la humanidad de estos individuos al aportarles el lenguaje y la cultura” (p. 100))
En una entrevista Sheldrake explica, en base a los resultados de sus investigaciones, que «Los grupos sociales también están organizados por campos, como en los bancos de peces y las bandadas de aves. Las sociedades humanas contienen recuerdos que son transmitidos a través de la cultura del grupo y que en ocasiones son comunicadas explícitamente por medio de rituales que reviven una historia fundamental o mito»
Nos dice que «el pasado se hace presente a través de una especie de resonancia con aquellos que han practicado los mismos rituales», incluso en un territorio lejano jamás visitado por ningún ancestro de lo que llamaría mi familia.
Es decir, no se está refiriendo a la transmisión de información a través de los genes, esa que pasaría de generación en generación. Se está refiriendo a otra «estrategia» que tiene el pasado para «ofrecerse» aún en el tiempo presente, con muchas informaciones, con una memoria compartida, como un campo que está con la materia o quizás es parte de ella aunque la excede, un campo que está con nosotros o que es parte de nosotros aunque nos excede, así como ya tenemos asumido y probado que «los campos magnéticos se extienden más allá de las superficies de los imanes; el campo gravitatorio de la tierra se extiende más allá de la superficie de la tierra, manteniendo a la luna en su órbita; y los campos de un teléfono celular se extienden mucho más allá del propio teléfono.
Del mismo modo, «los campos de nuestras mentes se extienden más allá de nuestros cerebros». (Sheldrake)
De todas maneras, volviendo a la transmisión de información entre generaciones a través del material genético, a través de nuestra biología, se sabe que no en todos los individuos se «despiertan» o «activan» las mismas informaciones o patrones de comportamiento en sus células , aunque todos tengan cierto genes en particular. Esto lo cual a mi entender nos lleva a reconocer que deben haber otros factores además de la herencia genética, que crean las condiciones para que se observen unas formas y no otras, tanto a nivel del cuerpo o de la libertad de comportamiento.
Me permito entonces hacer una referencia a otra cuestión que así como la educación de la mente, está requiriendo nuestra atención, y es el caso de los hábitos de consumo problemático.
El consumo problemático podríamos decir que está ligado a volvernos dependientes ya sea de una sustancia u otra cosa: es posible encontrar información académica afirmando que luego de examinar los genes de un millón de personas que de repente se encuentran en esta especie de aprisionamiento, y han observado que se repite la presencia de ciertos genes que se asume que han sido heredados.
Ahora bien, también hay mucha investigación y trabajo de personas especializadas en abordar realidades complejas como esta.
Por ejemplo, profesionales de la psicología que por elección o porque la vida los va llevando, y van un poco también decidiendo, que han logrado una visión amplia de la cuestión, que han logrado ver que no se trata de una realidad menos compleja, que la de quienes no han identificado aún sus propios hábitos problemáticos; expertos que hablan de la necesidad de la visión holística, o integral, de considerar que son muchas las variables o factores que dan lugar a que las cosas sean de una manera y no de otras, de que sucedan en un momento y no en otros, de que ocurran en un o unos territorios, en unos sitios, y no en otros, de que le pase a unas personas y no a otras.
Son muchos los especialistas con amplio estudio y experiencia que buscan comprender y aportar con propósito de disminuir el perjuicio y sufrimiento que conllevan estas realidades, en lo individual, a nivel de relación con otros, dentro de las parejas, en lo familiar y en la vida social de toda una comunidad.
Es muy lindo saber cómo estos profesionales muchas veces logran trabajar codo a codo con voluntarios estudiantes quizás a través de ONGs, que con humildad, respeto, entereza y a corazón abierto, están en contacto directo con los protagonistas que se busca que no se pierdan, aprendiendo y desaprendiendo constantemente sobre las dificultades pero también sobre la belleza de la vida. No pocas veces son testigos de procesos de resiliencia verdaderamente esperanzadores, que nos recuerdan una y otra vez que a cada instante hay muchas formas en que las cosas pueden recibirse y darse. Eso de que a cada individuo o a cada familia le toca un destino que hay que aceptar con resignación, entiendo que es, mínimo, un anacronismo, pues la ciencia está encontrando desde hace tiempo evidencias de que todo cambia, incluso lo que parece determinado, y que si bien se habla de leyes naturales, al igual que las sociales, éstas también evolucionan.
Es muy posible que hayan escuchado o leído que además de la física clásica, la de Newton, que estudiamos en la escuela, hay una física cuántica, que no considera que todo el «comportamiento» del cosmos, de la naturaleza, de todo, pueda explicarse con las leyes de la física clásica. Y es que han habido otras observaciones, otros descubrimientos. Hoy en día podemos escuchar hablar hasta de la existencia ya de la computadora cuántica.
Sería por esto que Rupert Sheldrake, como lo expresa en entrevistas, ha preferido hablar de hábitos que se repiten o evolucionan, en lugar de hablar de leyes eternas, algo que es de la ciencia de una época muy anterior.
A continuación comparto un fragmento de una entrevista que dió y se encuentra en internet:
«¿Qué opina de la afirmación de que siempre tenemos libertad de elección? Si nuestra conducta no sólo se ve influenciada por la predisposición genética, sino también por los campos mórficos individual, familiar, cultural y colectivo, ¿somos realmente libres? ¿Cómo se pueden romper unas pautas de conducta sólidamente establecidas y crear otras nuevas?
El determinismo rígido sobre el que se basaba la ciencia es una ilusión. En la naturaleza no hay nada rígidamente determinado, a excepción, quizás, de unos cuantos sistemas simples y máquinas artificiales. La mayor parte de los procesos naturales, como la meteorología, la ruptura de las olas en el mar, la actividad del sistema nervioso, son indeterminados. Los procesos cuánticos son indeterminados y pueden tener varios resultados.
Para cada sistema existen varias posibilidades en cada momento. Los campos mórficos actúan limitando la gama de posibilidades de los sistemas que se hallan bajo su influencia. Cada célula tiene varias posibilidades, puede dividirse en una u otra dirección, pero el campo del tejido que controla la célula limita esas opciones, limita la aleatoriedad o el indeterminismo para imponer una pauta. Pero esa pauta no es totalmente rígida, y no todos los tejidos se desarrollan exactamente igual.
Siempre existe una cierta variación. Por tanto, en la naturaleza siempre existe un cierto indeterminismo, una cierta libertad. Es posible que una pauta de un nivel superior influya sobre un proceso concreto, pero esa misma pauta puede verse influida por otras de un nivel aún superior. La mayor parte de nuestra propia conducta responde a hábitos, y también las conductas sociales y económicas. Los hábitos, una vez establecidos, suelen ser inconscientes, y la única forma de modificarlos es tomar conciencia de ellos situándolos en un contexto más amplio, así como tener un motivo para el cambio. El motivo habitual suele ser una crisis. En general, no modificamos nuestros hábitos porque sí, sino por obligación, ya sea porque nos perjudican la salud, molestan a nuestra pareja, incomodan a nuestra familia, nos complican el futuro laboral, etc.»
Bueno, me pareció pertinente porque la idea es ayudarnos entre todos a ver que siempre hay muchas posibilidades, que no siempre nos satisface lo que sucede en la vida o lo que logramos hacer en ella, pero de todas maneras vale la pena disfrutar cada respiración.
A continuación para ir cerrando entre tanto palabrerío que reconozco que se vuelve tan necesario como el silencio, dejo otro fragmento pero está vez de Edgar Morin, filósofo, sociólogo, politólogo, trabajador incansable igual que los autores anteriormente mencionados, por una visión integral del mundo y de todo, padre de la Teoría de la Complejidad.
Del pensamiento complejo y la inteligencia ciega:
«El Pensamiento Complejo y su particular interpretación de lo que se ha dado en llamar transdisciplinariedad son en la actualidad, asideros, epistemológicos que nos ayudan a comprender los fenómenos inéditos de esta nueva visión de la humanidad, la vida, la existencia, el conocimiento y las disciplinas, el desarrollo humano, la sustentabilidad de la especie humana, la educación y las reformas profundas que deben abordarse para suscitar nuevas esperanzas.»(Web oficial)
«La inteligencia ciega. La toma de conciencia. Hemos adquirido conocimientos sin precedentes sobre el mundo físico, biológico, psicológico, sociológico. La ciencia ha hecho reinar, cada vez más, a los métodos de verificación empírica y lógica. Mitos y tinieblas parecen ser rechazados a los bajos fondos del espíritu por las luces de la Razón. Y, sin embargo, el error, la ignorancia, la ceguera, progresan, por todas partes, al mismo tiempo que nuestros conocimientos.
Nos es necesaria una toma de conciencia radical:
1. La causa profunda del error no está en el error de hecho (falsa percepción), ni en el error lógico (incoherencia), sino en el modo de organización de nuestro saber en sistemas de ideas (teorías, ideologías);
2. Hay una nueva ignorancia ligada al desarrollo mismo de la ciencia;
3. Hay una nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón;
4. Las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están ligadas al progreso ciego e incontrolado del conocimiento (armas termonucleares, manipulaciones de todo orden, desarreglos ecológicos, etc.).
Quisiera mostrar que esos errores, ignorancias, cegueras, peligros, tienen un carácter común que resulta de un modo mutilante de organización del conocimiento, incapaz de reconocer y de aprehender la complejidad de lo real. (…)» (Pueden continuar su lectura en Introducción al Pensamiento Complejo de Edgar Morin, en internet en PDF)
Ojalá no me haya extraviado ni los haya extraviado demasiado a quienes agradezco se hayan dispuesto a detener un momento su reloj para entregarse a encontrarnos a través de lo que he escrito en estos días para compartir y seguir conversando, pensando y reflexionando.
«Deportaciones masivas» dicen los titulares en los medios de comunicación:
¿Qué hay detrás verdaderamente?
Si nos detenemos un poquito, podemos ver que se está dejando a una economía rica sin los trabajadores -que son inmigrantes- que hacen los trabajos que en general los ciudadanos locales pueden permitirse no realizar. Se trata con frecuencia de esas tareas que conllevan un importante sacrificio para la salud del cuerpo, sobre todo cuando la persona no es tan joven.
Ahora bien, dejar a una economía sin aquellos que se dedican a cubrir estos trabajos incluso por salarios bajos, no parece ser algo al azar, pues son decisiones a cargo de las cúspides de la administración pública de un país.
Entonces surge la pregunta, de qué hay realmente detrás, como motivación, y delante, como propósitos.
Desde mi punto de vista, quizás veremos cómo rápidamente se instalan allí robots e inteligencia artificial.
Es decir, me parece que lo que puede estar ocurriendo es que hacer despidos masivos para reemplazar a hombre y mujeres por robots e inteligencia artificial, era una opción que iba a traer muchos problemas, además de mala imagen de las empresas y economías, pero que pueden evitarse con «deportaciones masivas», es decir, políticas que provengan de un ámbito diferente, «liberando» el terreno a las grandes empresas y a los magnates para hacer las cosas a su manera, según su visión, sus intereses, aunque porsupuesto a costa del sufrimiento de miles y miles de almas que parecen ser consideradas meras mercancías de negocios.
El nuevo mundo parece no tardar en llegar. Quienes lo diseñen decidirán quiénes cabrán en él y qué lugar será para cada quién.
Cuidar el conocimiento humano será clave. Asimismo, entender que no nos conviene que nuestros científicos sean reemplazados por inteligencia artificial, entre otras cosas, porque ésta, siempre tiene dueño.
Los presidentes y gobiernos enteros, de tantos países del mundo, se encontrarán en la situación de tener que pedir tanto perdón, para pretender seguir construyendo sobre el sufrimiento y las cenizas de tantos pueblos soportando actualmente la elección de la guerra como estrategia para no sé qué…
Vemos cuánta diversidad se está perdiendo y no solamente de fauna y flora, que es lo que usualmente se dicta en muchos colegios. Me pregunto si acaso queremos que el mundo sea tan solo un puñado de opciones, de estilos de vida, de colores, y ¿Nada más? ¿Tanta es la necesidad de llevar a las sociedades a más y más predictibilidad? Todo no puede estar en los manuales.
Y pienso que no se trata de renegar de las costumbres, porque lo que llamamos culturas, también se asientan sobre costumbres que son buenas, esas que son bálsamo de ternura para nuestros corazones y mente, y que las necesitamos para estar bien para trabajar por las cosas que nos parecen importantes, y para estar bien para tener la lucidez de revisar cuáles son las cosas que consideramos y elegiremos como importantes, como prioritarias.
Me pregunto si habrá en el futuro un perdón suficiente para tanta equivocacion que significa hoy una política desde el matar, desde la decisión de causar dolor cruelmente haciendo llover desde el cielo la muerte, cuando hacia el cielo debiéramos mirar para recordar la infinitud en la que nuestro planeta navega, cuando hacia el cielo debiéramos mirar para agradecer la lluvia de agua buena, la capa de ozono que permite recibir del sol aquello que permite la vida y nos protege -aunque cada vez menos- de la radiación que ni nosotros ni otras especies somos capaces de soportar sin llegar a la enfermedad grave.
Me pregunto si en un futuro tendremos miedo de mirar al cielo, o de pisar con presencia amorosa -no burlona, no ridícula, no mentirosa, no cruel- o habrá todavía territorios en donde el miedo a caminar y que explote el desprecio, el horror, será parte de las costumbres que se irán instalando, mientras se pierden esas de las que renegamos, que estamos dispuestos a cambiar solo por sentir en nuestro paladar las burbujas de una gaseosa.
Creemos que las buenas costumbres nos atrapan y nos vamos directo a aquellas que significan naturalizar el estar enfocados casi exclusivamente en nosotros y un círculo muy pequeño, y dedicarnos a proteger como sea todo aquello que alguna lógica nos indique que nos pertenece, y que la pertenencia, según los manuales que ni averiguamos quiénes han escrito, otorga el permiso de usar las herramientas a disposición para destruir todo aquello que elegimos como enemigo de disfrutar lo propio, mientras nuestras bocas hablan de compartir, de solidaridad…
Esto, y tanto más, nos convoca a reflexionar profundo, y eso es revisar esas lógicas que nos parecen razonables, esas que nos empujan a simplificar en lugar de invitarnos a trabajar en nuestra apertura para reconocer y abrazar la bella complejidad que somos y que todo el mega ecosistema planetario es, danzando con elementos cósmicos: porque la luna afecta a las aguas del océano, el sol nos beneficia, y así, tanto más que no conocemos porque no se estudia en las escuelas.
Solo un pensamiento de hoy Lunes 14 de Julio de 2025
Considero que ante el desfinanciamiento de la investigación científica por parte de los Estados, resulta de gran importancia pensar en alternativas, si no queremos perder acceso al conocimiento: quizás es necesario que la sociedad se apure a nuclear fondos, a crear carteras compuestas por capitales de Pymes, de grandes empresas, y también de organizaciones sociales, incluso de gobiernos, logrando constituir así como un fondo común para sostener la investigación.
Reunir así a los científicos como individuos, como equipos de trabajo, o por proyectos; y que todos los aportantes se beneficien de los resultados de esa ciencia, y principalmente, que incluya un comité de ética con participación ciudadana, y se pueda pedir prioridad al estudio de ciertas cuestiones que se hayan decidido como de gran interés.
Si las comunidades y las instituciones sociales demoran, las grandísimas corporaciones, los magnates, etc., serán quienes les den trabajo a los profesionales investigadores y los avances y creaciones científicas estarán al servicio exclusivamente de sus objetivos o intereses.
Un ciudadano sin gran poder económico decide dedicarse a un oficio, por ejemplo, gasista, o bien, le gustaría el ámbito de la educación, ser docente, o bien el de la justicia, y ser abogado, o médico, etc. y entonces, debe adquirir los conocimientos, capacidades, habilidades, competencias, y además, debe matricularse, inscribirse en un registro y en algunos países rendir con cierta frecuencia una evaluación de que está actualizado.
Al gasista que no respeta las normas de instalación de gas que rigen en su ciudad o país, pueden impedirle que continúe ejerciendo, pues se entiende que puede causar perjuicios, pues es en base al conocimiento que las cosas deben hacerse de una manera, siempre pensando en causar el bien.
En el caso de los docentes, por ejemplo, que no siguen los lineamientos, programas de contenidos, etc decididos por superiores que no conocen las necesidades de la comunidad donde está la escuela, es posible también «apercibirlos», «disciplinarlos», y todo un lenguaje policial que es posible leer en los documentos de educación de donde yo vengo, para que cumplan, o bien, quedan inhabilitados como aquel que perdió la matrícula de gasista o un abogado, u otro profesional.
Es decir, para el ciudadano común, aunque tenga conocimientos, se presupone que los lineamientos y programas que debe acatar, son por el bien del desarrollo humano de los niños, o el económico del país, dos cosas que el desafío actual es lograr que sean compatibles, y siendo así, no seguirlos, salvo, quizás, cuando la «rebeldía» va de la mano de una seria y formal investigación cooperativa en equipo, puede llevar a quedar fuera.
En el fondo podemos pensar que aunque estos asuntos incluyen muchas variables, factores, etc., parece que es por el bien.
Es decir, se vigila el cumplimiento de los diseños curriculares por ejemplo en educación, por el bien.
Ahora bien, hoy estaba pensando, qué grande es el poder del dinero. Si como docente no tengo gran poder solo puedo cumplir o patalear y cargar las consecuencias, salvo que se logre minucioso trabajo serio, formal, cooperativo, en equipo. Y si ese docente queda fuera y decide dedicarse a realizar instalaciones de gas, porque vio un tutorial en internet, si no se especializa y se matricula, según el país, no podrá hacerlo. Pero, si eres un ciudadano con gran poder económico, gran gran, puedes pagar a un grupo de especialistas que te fabriquen una inteligencia artificial, o una vacuna, o una tecnología de guerra, y la verdad no sé cuáles serán los lineamientos que deba cumplir, así como los que debe cumplir el docente.
Quien tiene tanto poder, adquirido por el dinero y a veces también por tener la propiedad exclusiva de una tecnología de la que el mundo se ha vuelto casi dependiente, no sé qué lineamientos va a cumplir si generalmente se codea con aquellos que los diseñan.
Esto es solo una pincelada ligera de algo muy grande y complejo. Pero tal vez igualmente sirve para algo. Y claro que no estoy abogando por el cumplimiento ciego de lineamientos que vengan de arriba, porque entiendo que no podemos imaginar que la regla general sirve para cada territorio por igual. Además a veces quedan atrasados. De ahí la relevancia de la vigilancia ética, o la reflexión ética, que hace que nos preguntemos si realmente estamos haciendo un bien a los nuestros, aplicando los bendecidos lineamientos macroeconómicos, macroeducativos, macroculturales, etc etc. Esa pregunta, esa sola pregunta, es el comienzo de una aventura única en cada lugar, única para cada comunidad. Mirando y trabajando en colaboración con otros territorios, porsupuesto que sí, pero aceptando que lo que somos es lo que somos, y que en nuestro sentimiento e imaginación podemos cultivar lo que queremos ser, para caminar hacia ello, juntos.
Bueno, la idea era plantear un poco esa contradicción, de que quizás alguien sin conocimiento e incluso sin hacerse la pregunta ética que mencioné, por la acumulación de dinero, puede tomar decisiones de diseño, diseño urbano, diseño de la economía, de la educación, yo qué sé… Y alguien con mejor y más amplio conocimiento, o bien el mismo, pero en apertura y preocupación por no causar daño, si no tiene el poder de la billetera gorda, solo le queda acatar normas, incluso si le parece o se da cuenta que es en perjuicio de su presente y futuro, y el de los suyos.
Gracias por leerme. Me he dado cuenta que expresarnos sobre lo que nos preocupa, alivia el malestar. Y ojalá sirva también para animar otras voces responsables, porque voces irresponsables, dogmáticas y disimulada y no tan disimuladamente violentas, en aquel lugar de donde yo vengo y esparcidas por este bello planeta en general, hay demasiadas.
Que el deseo de cambiar nos anime, y que sean cambios que nos devuelvan tanto saber ancestral que tan bien nos ayudaría.